-->

Scottie Pippen - Hall of Fame 2010

Scottie Pippen

Scottie Pippen es un miembro del Salón de la Fama. El Salón de la Fama puede sentirse orgulloso.

Pippen rompe los pronósticos rumbo al Salón de la Fama

El contenido de esta página no ha sido revisado o aprobado por los Bulls. Todas las opiniones expresadas por Sam Smith son únicamente suyas y no reflejan las opiniones de los Bulls o su personal operativo, empresa matriz, socios o patrocinadores. Los Bulls no conocen sus fuentes y él no tiene especial acceso a la información más allá del acceso y privilegios asociados a los miembros de los medios de comunicación acreditados por la NBA.

Scottie Pippen | Naismith Memorial Basketball Hall of Fame | Class of 2010

Scottie Pippen no debería estar en el Salón de la Fama del Baloncesto.

Pero se lo merece, y se convirtió oficialmente en miembro el 5 de abril de 2010 en Indianápolis, cuando el Salón de la Fama anunció que Pippen formaría en la clase de 2010 para ser incluido en Springfield, Massachusetts, en agosto.

Sin duda no hay nadie que realmente contara con menos probabilidades de alcanzar el cénit de la inmortalidad baloncestística que Scottie Pippen.

Ni siquiera fue becado en la Universidad. Y no hablamos de una gran escuela, sólo la pequeña NAIA University de Central Arkansas en Conway, Arkansas.

Pippen era simplemente otro niño desgarbado de la Arkansas rural, el último de una familia de 12 chicos que vivían en dos habitaciones en Hamburgo, Arkansas. Scottie jugó al baloncesto y fútbol americano en la escuela secundaria, uno del montón, alrededor de los 1’80 metros y 70 kilos; nada especial, solo un niño al que le gustaba codearse con los jugadores.

La universidad no era destino esperado en Hamburgo, por lo que Scottie trabajó como soldador y su entrenador de escuela secundaria, como favor, pidió al entrenador en Central Arkansas si Scottie podría tener un sitio. No una beca, ni siquiera un puesto en el equipo.

Utillero. Ya saben, repartir toallas, limpiar el vestuario para chicos que no tenían posibilidades de ingresar en un gran programa. Sí, Scottie estaba allí para atenderles.

Tal vez una señal de su futuro.

Le he preguntado sobre ello muchas veces y dijo que disfrutó, le gustaba estar alrededor de los chicos y los partidos, y nunca pensó demasiado sobre ello, o que fuera degradante o por debajo de su nivel. El padre de Scottie, Preston, trabajó en una fábrica de papel local pero quedó discapacitado por un infarto cuando Scottie tenía 14 años. Los niños mayores ayudaban en casa, las hermanas de Scottie, mucho mayores, se fueron para que pudiera tener una cama. Scottie fue el bebé, y algo mimado, reconocería.

Sin embargo, trabajar era sólo parte de la vida, como entenderse bien con los demás y divertirse.

Finalmente, Pippen llegó a crecer hasta casi los 2’03 metros, obtuvo esa beca y se convirtió en una estrella del equipo de baloncesto con un promedio de 23.6 puntos y 10 rebotes como senior y siendo nombrado jugador All-American la NAIA. Pero Pippen tuvo que asistir al campus previo al Draft de Portsmouth para promesas menores hasta ser descubierto y convertirse rápidamente en la promesa de moda del Draft de 1987, como inusual hombre alto con habilidades propias de un base.

Pippen atribuiría más tarde su inusual versatilidad en el control del balón, el pase y la defensa al haber jugado de base en la secundaria y en la Universidad por ser pequeño.

¿Pero hay otro jugador en el Salón de la Fama del Baloncesto —o cualquier Salón de la Fama— que, en su edad universitaria, fuera sólo lo suficientemente bueno como para ser el utillero de un equipo de baloncesto de la universidad de una pequeña ciudad?

Así de notable es la historia de Scottie Pippen, desde qué punto llegó para convertirse en una figura legendaria en el plano internacional del baloncesto, como parte integral y crucial de los Bulls, seis veces campeones del mundo.

Sí, Michael Jordan fue la estrella y, posiblemente, el mejor jugador en la historia del deporte y entró en el Salón de la Fama el año pasado. Pero, ¿hubiera tenido Jordan tanto éxito y palmarés sin Scottie Pippen?

Ha sido cuestionado y debatido durante largo tiempo pero, incluso en su discurso de aceptación el año pasado, Jordan reconoció en ese sentido a Pippen como el único compañero de equipo al que destacó.

Solían pegarle a Pippen la etiqueta de comparsa. Le llamarían el copresidente, el vicepresidente. Una vez dije que fue la mejor superestrella de complemento.

Es imposible cuantificar lo que fue Pippen por culpa de dónde y con quién jugó y lo que lograron juntos.

Sin embargo, antes de que Pippen se uniera a los Bulls en un brillante traspaso en el día del Draft de 1987, los Bulls de Jordan anduvieron 1-9 en los Playoffs. No puede decirse que ello no hubiera cambiado, pero allí estuvo Pippen como reserva, en su temporada de novato, en el decisivo y quinto partido de la primera ronda de Playoffs contra los Cavaliers.

El entrenador Doug Collins sustituyó a Pippen por Brad Sellers. Pippen anotó 24 puntos para asegurar el partido final y, a partir de allí, fue siempre titular con los Bulls. El resto es cosa de la historia, el resto de la historia.

Ha sido una historia notable para Pippen, quien nunca pareció especialmente cómodo a la sombra de Jordan, con la responsabilidad del estrellato, la fama y la celebridad.

A menudo, sus logros de baloncesto, que eran espectaculares, fueron eclipsados por sus controversias dentro y fuera de la cancha de baloncesto. Como su educación e introducción al baloncesto, pocos hubieran sobrevivido para salir indemnes y triunfar en la sociedad.

Asimismo, fue probablemente ese inusual viaje hacia la edad adulta el que encalleció a Pippen acerca de las pequeñas faltas y delitos menores de su propia conducta. Pero esa misma tenacidad, aceptando la vida en su pobreza y desgracia y esperando pacientemente el éxito contra todo pronóstico, también fue su armadura contra un mundo que no siempre entiende cómo se llega desde allí; y que, cuando uno llega, ya nunca vuelve a ser igual al resto.

Hubo la famosa huelga de 1,8 segundos en los Playoffs de 1994, cuando Pippen se negó a entrar al partido para una última jugada, al no ser su nombre el indicado para ejecutar el tiro de último segundo. Pippen logró superarlo en su mayor temporada individual y quizá vio denegada la asombrosa posibilidad de ganar un título tras la retirada de Michael Jordan, por culpa de una cuestionable falta personal en las semifinales de Conferencia.

Hubo las controversias con la directiva sobre salario y personal, un arresto por posesión de armas que luego fue sobreseído, una gran migraña en las finales de Conferencia de 1990 que acarreó dudas acerca de su compromiso, demandas de traspaso, el casi ser canjeado en dos ocasiones, rabietas públicas y privadas.

Recuerdo una cuando el equipo estaba en Boston y Pippen se la pasó despreciando al general manager, Jerry Krause. Volvimos al día siguiente a Chicago y la historia estaba en los periódicos. El centro de entrenamiento fue inundado con medios de comunicación esperando otro estallido de Pippen. Mientras Pippen iba caminando al entrenamiento, le dijo al entrenador, Phil Jackson: "¿Por qué hay tantos aquí?"

"Están aquí por ti", Jackson dijo.

"¿Por qué?", preguntó Pippen.

Era la manera de ser de Pippen. Decía lo que tenía decir y seguía con lo suyo. Si te gusta bien; si no, caramba, "Soy Scottie y me han tocado peores".

Aunque sí se ha apaciguado un tanto, y ello nos llevó a un desencuentro.

Pippen me había llamado unos pocos años atrás después de que Scott Skiles fuera despedido y me preguntó acerca de ser entrenador. Dije que pensaba que podría ser un buen entrenador porque entendía muy bien el juego y las tendencias de los jugadores y no se preocuparía de los sentimientos de los chicos a la hora de exigir responsabilidades.

Así que hablamos y le pregunté acerca del equipo. Dijo que no podían ganar porque Tyrus Thomas era una estrella de la cabeza para abajo, Kirk Hinrich no era un base lo suficientemente bueno, Ben Wallace no estaba jugando lo suficientemente duro, Luol Deng se concentraba demasiado en la obtención de un contrato, Ben Gordon estaba escogiendo malos tiros.

Realmente fue lo que llevó a la destitución de Skiles y Pippen acertó. Pero no le gustó la forma en que se publicó y dijo que podría perjudicar sus posibilidades. Claramente, los Bulls se han cuidado de todo lo que dijo entonces, aunque al tiempo.

Cuando Pippen llegó a los Bulls, apenas se le podía entender, con su voz grave y profunda y acento sureño. Pero tenía ese maravilloso sentido del juego.

A sus compañeros de equipo les encantaba jugar con él.

Recuerdo a Steve Kerr, diciendo que Scottie siempre sabría cuando Kerr había estado un rato sin tirar y necesitaba la bola para agarrar el ritmo. Así, Pippen lo comentaría y sabría exactamente desde donde Kerr querría el tiro y como ofrecerle el balón en movimiento para facilitar un mejor lanzamiento.

Era lo que podían hacer los grandes bases.

Pippen fue el arma secreta de defensa de Phil Jackson.

La clave de Jackson fue siempre negarle a un gran equipo su primera o principal opción ofensiva.

Pippen era alto y de largos brazos, pero lo suficientemente rápido para defender bases o incluso ala-pívots. Acosaría hasta a los mejores bases como Mark Price o Kevin Johnson, provocando errores cruciales o que renunciaran a la bola, forzando que fuera otro quien tuviera que jugársela, motivo por el cual los Bulls tuvieron tanto éxito contra equipos que tenían más talento global, como los Cavs.

Cuando los Bulls finalmente llegaron a las finales en 1991, la clave de la defensa que frustró a los Lakers fue Pippen marcando a Magic Johnson. Jordan lo hizo en el primer partido, pero los Bulls perdieron. Jordan se metió rápidamente en problemas de faltas en el segundo partido, y llegó Pippen y la serie cambió. Nunca nadie en la NBA había impedido a Johnson ver la parte superior de la defensa permaneciendo frente a él. Pippen lo consiguió.

Aunque quizás la consagración de Pippen fue con el equipo olímpico del Dream Team de 1992.

Chuck Daly había visto a Pippen en todos aquellos grandes y duros choques de las series entre los Bulls y sus Pistons. Era el entrenador del Dream Team, que también será consagrado con su promoción en el Salón, y dijo que le sorprendió ver a Pippen en esos partidos y especialmente en esos entrenamientos. Daly dijo que Pippen fue quizás el mejor, incluso tan bueno como Jordan, mucho mejor que Barkley o Drexler o Malone o cualquiera de los chicos de renombre.

La sombra de Jordan era abrumadora y abarcaba también a Pippen y su ambivalencia, entre el abrazo a Jordan y el rechazo de su condición secundaria.

En la década de 1980, cuando el equipo entrenaba en el centro de salud Multiplex, podíamos ver sus entrenamientos. Era digno de ver, mucho mejor que los partidos, de la manera en que Jordan y Pippen se enfrentaban, peleaban, defendían, hablaban, se retaban y, a continuación, ayudaban; luego deteniéndose Jordan para mostrarle a Pippen cómo, por ejemplo, crear contacto para forzar faltas.

Se ejercitaban juntos aunque, por lo general, Pippen tenía una relación más estrecha con su compañero novato de 1987, Horace Grant. Pero Pippen era tan orgulloso que resentía la noción de que fue Jordan quien le hizo especial.

Recuerdo que, unos años atrás, volvieron a preguntarle sobre ello a Pippen y dijo: "Creo que la gente me quiere como quiere a Michael. Los aficionados que entienden el juego, los general managers y entrenadores, creo que más bien tendrían a un Scottie que a un Michael. Porque yo soy un jugador completo. Los entrenadores prefieren a un jugador tipo Scottie que a un Michael. Era un jugador completo. Hice mejores a los que me rodeaban".

Entendí el razonamiento, y los Bulls también.

En la temporada 1993-94, después de que Jordan lo dejara por primera vez, Pippen fue tan bueno como cualquiera.

Los Bulls ganaron 55 partidos, dos menos que el año anterior con Jordan. Pippen promedió 22 puntos, 8,7 rebotes y 5,6 asistencias y fue MVP del partido del All Star. Quién sabe qué habría sucedido de no ser por aquella famosa falta al final que costó el quinto partido en Nueva York contra los Knicks, en una serie en la que ambos equipos ganaron todos sus partidos en casa. ¿Ganar un título sin Jordan lo habría cambiado todo? Incluso la temporada siguiente cuando Jordan regresó, Pippen lideró a los Bulls en cinco categorías, el primer jugador desde Dave Cowens, casi 20 años antes.

Con Jordan de vuelta, Pippen recuperó su rol ideal. Quizás se resintió por momentos, pero sus instintos en favor del beneficio del equipo y sus compañeros siempre fueron trascendentes. No era la figura política que Jordan debía ser, y la temporada 1993-94 había quemado a Pippen en ese sentido.

Pero siguió rindiendo. Ocho nombramientos consecutivos al primer equipo defensivo de la NBA y 10 combinados, quizás el mejor defensor de perímetro de la historia. Siete veces All-NBA. Dos medallas de oro. Top 50 de todos los tiempos en 1997. Jugó 208 partidos de Playoff. Seis equipos campeones.

Scottie Pippen es un miembro del Salón de la Fama. El Salón de la Fama puede sentirse orgulloso.


Deja un comentario a continuación:

For Season Tickets call 312.455.4000 Bulls.com/family